Curriculum Vitae:
Carlos Alberto Gabetta Argentino, (28-9-1943). Periodista. Actualmente es Director de Le Monde Diplomatique (el Dipló) edición Cono Sur, editado en Argentina. Agosto de 1992 a agosto de 1994: Director de cuatroSemanas y Le Monde Diplomatique, publicación mensual de análisis político, social y cultural. Barcelona, España 14-9-84 al 20-8-88: Director del semanario de información general «El Periodista» de Buenos Aires. 1984-1988: Corresponsal en Argentina de Radio France Internationale (emisiones en español y francés).
- Corresponsal en Paris del Canal 13 de Televisión de México
- Redactor y traductor del «desk» latinoamericano de la Agencia France Presse (AFP), Paris, Francia.
Entrevista
Diario Página 12
Suplemento Rosario 12 – Reportajes – Martes 20 de agosto de 2002 – Por Sonia Tessa
Gabetta, de «Le Monde diplomatique»
«Hemos prescindido de la política y así estamos»
La observación de la realidad política y social es el eje central del trabajo de Carlos Gabetta, el director de la edicion local de Le Monde Diplomatique. Por eso con su sola presencia en Rosario despertó el interés de la gran cantidad de rosarinos interesados en entender el desconcertante contexto político Argentino. El publico colmo el salón de la Fundación Italia que lo trajo a disertar sobre «La Argentina en el contexto de la Globalización» . «Parezco una compañia de radioteatro de los años 50. En las ultimas cuatro semanas estuve en lugares tan distintos como Salta, Mendoza, Trelew y Rosario, con personas que se reúnen no para escuchar a alguien que les cuente como vamos a resolver el problema, porque yo no tengo ninguna solución apunto Gabetta antes de iniciar la charla-. Lo que tengo es una profesión que ha estado volcada a esto, así como si tuviéramos un problema quirúrgico estariamos hablando con médicos, bueno hablemos con politologos y economistas porque nuestros problemas son de la política y la economía».
Este rosarino se fue hace 30 año, pero vuelve a menudo y su visión de la ciudad resulta alentadora. «Visto desde afuera, me parece que Rosario esta sobrellevando la crisis bastante mejor que la Capital Federal y que otras ciudades, donde de verdad parecieran que hubieran tirado una bomba por el grado de deterioro que tienen y por la soledad que se ve». Con una buena dosis de optimismo, Gabetta considero que «todavía se ve cierta actividad en el centro. Si se compara con lo que era hace 30 años, es un páramo, pero sin embargo, comparado con otras ciudades del país les aseguro que todavía hay cierta limpieza, cierta atención en la gente, cierta seguridad».
– ¿El fenómeno de resistencia popular está en vías de extinción?
– No se puede decir si el fenómeno de movilización o resistencia se esta apagando todavía. Yo creo que esta cambiando. Esta pasando de una época de protesta y furia a una época deliberativa, porque se buscan soluciones y proposiciones concretas. Depende de cómo uno lo mire es un movimiento que ha adelgazado porque ya no hay tanta gente en la asambleas, ya no hay tanta movilización, pero en cambio yo creo que ha ganado en densidad, en intensidad, porque la gente ha pasado de protestar por el corralito, por el desempleo o por la pobreza, para empezar a pensar cómo nos organizamos para solucionar esos problemas. Y creo que pronta se va a entrar en una fase, quizás impulsada por el proceso eleccionario, en la que se va a empezar a pensar qué les exigimos a los candidatos, como los vamos a controlar luego. Eso es lo que yo espero al menos.
– ¿Entonces, los anuncios sobre la muerte del proceso de movilización son solo expresiones de deseo de ciertos sectores?
– Todo eso hay que verlo en el siguiente contexto: durante todo el período menemista, una parte de la sociedad Argentina, la productiva, la seria, la que ahorra, la que piensa, que intenta hacer bien las cosas, en una palabra, la Argentina a la que le debemos el país que alguna vez fuimos, estuvo sumergida por el menemismo. O sea, por una política farandulizada, frívola, tonta, hecha de slogans, de consignas, de encuestas de opinión. Era la política de «estamos en el primer mundo, un peso vale un dólar». Todo eso era una mentira como lo esta demostrando ahora la realidad. Entonces, la gente seria estaba como sumergida por el estilo Silvia Suller, Carlos Menen. Ahora esa sociedad que estaba sumergida, apareció en diciembre del año pasado. Pero eso lleva tiempo. La crisis va más rápido que el movimiento deliberativo. La sociedad tiene que apurarse a elaborar propuestas, porque la crisis es muy grande y muy profunda. El riesgo que corremos ahora es justamente que los aprovechados de siempre, los improvisados se monten sobre el desconcierto ciudadano para proponer una solución mágica otra vez.
– ¿Y la aparición de un liderazgo como Carlos Reutemann?
– Al principio me daba mucha desconfianza, porque eso de que tengamos líderes políticos porque fueron campeones de automovilismo, o estrellas de rock, o actores famosos de cine o de la televisión es una cosa sospechosa, más bien habla de nuestras dificultades. Pero en el caso particular de Reutemann, me parece mínimamente una persona seria. No creo que comulgue con sus ideas, porque él es peronista, es un hombre más bien conservador. Pero en todo caso me parece serio, me parece seria la manera de él de no participar en la interna.
– ¿Qué opino de su renuncia a la candidatura presidencial?
– No me parece serio en cambio que haya dicho «vi cosas feas» y no las haya denunciado. Porque de eso estamos hartos. Bueno, de esos políticos creo que debemos prescindir por completo porque lo único que están tratando de hacer es salvarse ellos. Si Reutemann tiene algo que decir de la interna peronista, que ya esta costando muertes, por lo que estamos viendo en la provincia de Buenos Aires, lo que tiene que hacer es decirlo, y no utilizar una frase vaga así y retirarse. Que se haya retirado porque vio cosas feas me parece bien, que no haya denunciado las cosas feas me parece mal.
– ¿No le parece que dejo una idea de que no se puede hacer nada?
– Yo creo que si la sociedad se convence de verdad de que con este poder político no se puede hacer nada será una cosa muy beneficiosa, porque entonces el que se vayan todos se materializará. Es cierto que con políticos corruptos, ineficaces o en todo caso, honestos y eficaces que no denuncian lo que ven, no podemos ir a ninguna parte. Ni con los Reutemann ni con los Rodolfo Terragno, y cito a un peronista y a un radical, vamos a ir a ninguna parte lo que tenemos que hacer es poner políticos nuevos, instituciones nuevas, que funcionen de otra manera, controlarlas, porque los ciudadanos nunca debemos olvidar que esto nos pasa porque hemos prescindido de la política, porqué nos hemos desentendido de los asuntos comunes.
– ¿Cree que la Argentina tiene posibilidades de revertir el proceso de latinoamericanización?
– Estoy absolutamente convencido de que sí. Argentina fue a todo lo largo de su historia y hasta hace un año el país mas igualitario de América Latina y podemos volver rápidamente a serlo. Somos un país enorme, con una población pequeña, excedentario en productos alimenticios, en energía, con grandes reservas naturales. Lo único que tenemos que darnos es una política nacional, que responda a nuestros intereses y no una banda de especuladores y ladrones que endeudan al país, lo empobrecen y al mismo tiempo se enriquecen ellos. Tenemos que dar un giro de 180 grados en el funcionamiento y en el control de nuestros asuntos. Pero estamos en mejores condiciones que cualquier país latinoamericano para eso. Tenemos una población que, a pesar del retroceso, está alfabetizada, tenemos científicos, técnicos, empresarios. Tenemos una industria liviana relativamente desarrollada, una industria pesada desarrollada, manejamos dos usinas nucleares con nuestros propios científicos y técnicos. Pero cuidado, que también podemos estar mucho peor. Cuando a mi me dicen que peor no podemos estar, yo les respondo que se den una vuelta por Bolivia, por Paraguay, por Perú, por Colombia, y vean cómo se puede estar mucho peor. No hay que confiarse en eso.
– ¿Qué tiene que hacer el país para recuperar crecimiento?
– El desafío que tiene la sociedad argentina yo diría que es, recuperar realmente el control de su destino, desplazar a una diligencia política, sindical y en algunos aspectos corporativa que le ha hecho mucho daño al país, que ha desarrollado un estilo, que se ha convertido en una suerte de entidad a sí misma. Es una diligencia que es una mafia, que tiene sus propios intereses. Lo mismo vale para determinados sectores de la burguesía y la oligarquía Argentina. Es evidente que la sociedad Argentina tiene que reemplazar el liderazgo actual y volver a dotarse de instituciones que funcionen, que sean merecedoras de respeto. A partir se ahí, si tenemos la estructura institucional que nos permita funcionar, somos uno de los países con mejores posibilidades de la tierra. Nuestro problema no es económico, es político y social.
– En este sentido ¿como ve un fenómeno con el de Elisa Carrió?
– Si sabe armar un partido, dotarlo de un funcionamiento democrático, si consigue reunirse con otros lideresŠ Mejor dicho si los sectores nacionales, populares, democráticos y progresistas de este país consiguen unirse. Pero no alrededor de un líder, lo que necesitamos es un partido democrático, moderno, con participación, con control social. Si consiguen hacer todo eso, yo la veo a Carrió, Luis Zamora, a Néstor Kirchner, a Alicia Castro y a alguno cuyo nombre desconocemos que aparecerá mañana, no lo sé. Pero si no, van a desaparecer como Chacho Alvarez, Graciela Fernández Meijide, el mendocino José Bordón. Una crisis se fagocita muy rápidamente a líderes. Lo que tienen que hacer estos cuatro señores es dotarse de un programa común, y enfrentar a la política tradicional desde posiciones de fuerza clara. No sé si lo van a hacer, pero creo que es su responsabilidad.


